Ceremonia de graduación y titulación de Pedagogía en Inglés

publicado a la‎(s)‎ 26 oct. 2018 5:59 por Carrera Inglés   [ actualizado el 7 nov. 2018 10:55 ]

El pasado martes 23 de octubre, en el Salón de Honor de la Casa Central de la PUCV, se llevó a cabo la ceremonia de graduación y titulación de Pedagogía en Inglés.

En esta ocasión queremos felicitar a Paloma Ignacia Ahumada Ubal, Valentina Constanza Alarcón Díaz, Camila Alejandra Arancibia Pedrero, Evelyn Danae Barrera Guevara, Camila Constanza Cabezas Tachoires, María José Cabrera Ávila, José Francisco Calderón Rojas, Lucas Gaspar Contreras Ruz, Francisca Desbordes Salce, Vania Romina Díaz González, Macarena Belén Figueroa Manzo, Carolina Paz González Moraga, Felipe Andrés Guerra Escalante, Francisca Alejandra Henríquez Weinstein, Sofia Natalia Herbias Tapia, Nibaldo Antonio Jiménez Piña, Nicole Lizette Manríquez Muñoz, Genoveva Daniela Medel Bravo, Nicole Andrea Mendoza Romero, Juan Pablo Moraga Carvajal, Lilian Gracia Neumann Villarroel, Raúl Ignacio Olivares López, Maria Fernanda Soto Coli, Cindy Alexandra Toro Fuenzalida, Tania Laura Vidaurre Gardner. 

Genoveva Medel Bravo fue quién recibió el premio a la alumna destacada por su rendimiento académico en el programa.

Como carrera estamos orgullosos de presentarles este nuevo grupo de egresados a nuestra comunidad educativas. Les deseamos lo mejor para esta nueva etapa.




A continuación, el discurso de titulación por Macarena Figueroa:

"Buenas Tardes autoridades presentes, profesores, familia, compañeros, amigos.

 Cuando comencé a escribir este discurso lo hice en inglés, no sé si fue por inercia, por la costumbre de saber que si es para la u es en inglés, o porque quería mostrar mi mejorado nivel de inglés; ustedes saben, esas combinaciones complejas de tiempos verbales perfectos, la entonación y pronunciación clara de los “endings” de verbos regulares y de la tercera persona singular, no sé por qué comencé el discurso en inglés, pero así fue. Luego de un par de minutos, me di cuenta de que el mensaje que quería entregar sólo sería comprendido por aquellos que conocen el idioma, pero ¿qué sucede con la familia, con los amigos que no manejan el inglés? Entonces comencé de nuevo, de esta manera, en español podría contarle a ellos más acerca de este hermoso proceso que nos trae hoy aquí. A esas personas que estuvieron en nuestras alegrías, como cuando el profesor Pablo Villa nos decía que la prueba de la unidad tres de Literatura Contemporánea sería un “take home test” en parejas, o cuando el profesor Ricardo Benítez solo encontraba 350 errores en un “argumentative essay” de 500 palabras. Esos que estuvieron también en nuestras frustraciones y rabietas, como cuando nos dábamos cuenta que el querido zorrito de la profesora Katharina Glass no nos resultaba con el 8vo básico B de 45 alumnos. O esos amigos que estuvieron en esos momentos bochornosos, cuando salías de un “speaking” con la profesora Carmen Carmona con el pecho inflado y decías “Ahora me fue bien, usé los 4 condicionales, unos tiempos perfectos y hasta de contenido hablé”, pero luego ella te daba el “feedback” y habías dicho “people is” como tres veces.

Bueno, este discurso es para contarle a ellos de este maravilloso y arduo proceso que una vez mas los tiene aquí presentes acompañándonos.

Cada uno de mis compañeros tiene una historia distinta, y cada uno sabe lo que tuvo que atravesar para estar sentados hoy aquí esta tarde, pero hay situaciones muy comunes para todos nosotros. Convengamos primero que ser profesor hoy en día no es fácil. Que enseñar en este mundo moderno e individualista es una tarea muy compleja. ¿Cómo le enseñamos a trabajar en equipo a un alumno que juega video juegos los 7 días de la semana y que el celular que lleva al colegio es su mejor amigo?

¿Cómo motivas a un adolescente que estudia y trabaja a aprender inglés si él asume que su contexto jamás le permitirá vincularse con el idioma? Que este literalmente no le llevará el pan a su casa

¿Cómo consigues que una víctima de “bullying” realice actividades de “ice breaker” con sus propios agresores?

¿Como logras que un alumno que no come desde el almuerzo del colegio del día anterior te ponga atención?

Así son millones de situaciones con  las que debemos lidiar diariamente como profesores, porque cada alumno es un universo, cada niño y niña es distinta y un profesor debe comprenderlo para entregar una educación de calidad a ese alumno y alumna en específico.

Creo que todos hemos escuchado alguna vez la frase “un profe las hace todas, es psicólogo, profesor, amigo, papá, mamá”, y déjenme decirles que es cierto, y que sucede aunque no lo queramos, siempre hay un alumno que necesita contarte sus cosas, otro que necesita ayuda, otro que debes ayudar, y otro que es patero, ese siempre está.

Pero bueno, un profesor debe estar allí para cada uno de ellos y ellas. No sabemos en qué contexto viven, y nosotros somos parte de su vida, por lo que debemos ser un aporte. Y es aquí donde me gustaría hablar de manera más personal acerca de lo relevante que puede llegar a ser un profesor en la vida de un alumno.

Es difícil entrar a una universidad como esta, mantenerse en ella aún más, y más aun para una alumna de colegio público, rural, de familia de esfuerzo, pero con grandes metas y grandes padres. Un padre, Antonio Figueroa, carpintero, que sin haber podido estudiar construye las casas más hermosas y estructuralmente perfectas, y que es el hombre más culto que he conocido, al que le puedes preguntar de cualquier tema y el te dará siempre una respuesta. Una madre, María Manzo, tan generosa que deja de comer para ayudar a los otros, y que sin tener estudios supera a cualquier chef, porque cualquier receta que le des ella la hará 100 veces mejor. Es difícil continuar este proceso cuando las fuerzas de esa alumna faltan, cuando un evento de la vida desgarra su alma y su corazón. Cuando eso sucede en lo último que piensas es en seguir adelante, en volver a la universidad, en estudiar para una prueba, pero es allí donde una palabra, un gesto, puede entregarte una razón más para continuar. Que un profesor llegue hasta donde te encuentres, ahí, en tú peor momento, desarmada, desecha y te diga “tú puedes, tú debes que seguir adelante y terminar esto porque eres buena, porque te espera un gran futuro”, esa profesora Jannett Fonseca, estuvo para mí, conoció mi situación, la entendió, me ayudó, se involucró. O ese otro profesor, Enzo Pescara, que se acerca cuando ya ha pasado un tiempo y simplemente te abraza, te brinda uno de esos abrazos reales, de esos apretados, sinceros, y sólo te dice, “estoy aquí”. Así muchos otros profesores de esta universidad se involucraron en una situación en la que pudieron estar ajenos, pero de alguna u otra forma son la razón de que hoy yo esté parada aquí tratando de dar un buen discurso y terminando mi carrera.

Estos profesores me inspiraron y los admiro inmensamente, y es a eso a lo que debemos aspirar, a ser relevantes en la vida de nuestros estudiantes, que sientan que no solo estamos para transmitir conocimiento, sino que para ayudar, que no sólo somos profesores, sino que seres humanos. Nuestra responsabilidad es mucha, estamos presentes en su desarrollo por lo que debemos aportar, y para ello debemos trabajar duro, planifiquemos pensando en sus individualidades, creemos instancias de juego, donde les enseñemos a respetarse, a conocerse, a quererse, a tolerarse, motivemos a nuestros alumnos a ser mejores, a que pueden lograr lo que deseen.

No importa que las horas de sueño sean pocas o que el viernes no podamos ir por unas cervecitas con los amigos, porque ese esfuerzo valdrá la pena si un alumno te encuentra en la calle y te dice “gracias profe, aprendí harto con usted”.

Los que estamos hoy aquí somos unos valientes al elegir esta carrera, algunos dirán que incluso ilusos al creer que podemos cambiar el sistema educativo de nuestro país, pero yo no pienso así, nosotros podemos, y las siguientes generaciones también podrán si realmente trabajan para ello, seamos valientes e intentémoslo.  Enseñemos con el alma, con el corazón, con sentimiento, con amor, amor del bueno.

Para finalizar este discurso una frase, no podía faltar verdad, es muy corta pero muy significativa, de una gran escritora chilena, Gabriela Mistral: “Tengo un día, si lo sé aprovechar, tengo un tesoro”.

Los invito entonces compañeros, colegas, a que hagamos que cada día en la escuela sea un tesoro para nuestros estudiantes.

Muchas Gracias"

Redactado por Paula Rodríguez Arias


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